Los Servicios de Respuesta a Emergencias proporcionados por SIMARI, se centran en minimizar los efectos de los materiales peligrosos, los productos químicos y los residuos peligrosos para la salud y el medio ambiente, reduciendo al mínimo la responsabilidad de nuestros clientes.
SIMARI como miembro del SETIQ, que es el sistema telefónico de emergencia que proporciona información técnica y específica para las emergencias e incidentes en donde los materiales peligrosos, productos químicos y residuos peligrosos están involucrados en toda la República Mexicana, ofrece un papel de enlace con otros grupos de emergencia y las autoridades; Cuerpos de Bomberos, Cruz Roja, Policía Federal, Defensa Civil, Autoridades Ambientales, de Seguridad Pública, Brigadas de Emergencia, Grupos de Ayuda Mutua Industrial, etc. coordina de manera adecuada el accidente o incidente, operando las 24 horas del día, los 365 días del año.
Cada respuesta a emergencia de Residuos Peligrosos debe ser manejada con un compromiso con la seguridad y el pleno cumplimiento de toda la normatividad aplicable, a partir de la respuesta inicial, con el tratamiento adecuado de los residuos, la limpieza y la gestión de toda la documentación y presentación de informes.
Para ello, SIMARI aprovecha una red de expertos, instalaciones, equipos y subcontratistas para proporcionar a nuestros clientes una simplificación al controlar cualquier necesidad de respuesta a una emergencia que involucre Residuos Peligrosos o la atención a desastres, ya sea desde la primera respuesta o mediante la garantía de la utilización de un transporte confiable posterior al derrame, a través de una flota de vehículos especializados dedicados al transporte de materiales peligrosos, residuos peligrosos y no peligrosos, siendo capaces de empaquetar, etiquetar y cargar sus Residuos y/o derrames, y transportarlos a nuestras instalaciones completamente autorizadas para su eliminación o reciclaje, lo que garantiza un control total sobre todo el proceso.
SIMARI ofrece capacitación en nuestras instalaciones o en las de nuestros clientes, en el manejo, normatividad y documentación asociada a los materiales y/o residuos peligrosos, para hacer frente a posibles accidentes, y en la prevención ante la posible ocurrencia de este tipo de incidentes.

SIMARI cuenta con un Centro de Acopio de residuos peligrosos con una capacidad instalada de recepción de 8,288 toneladas mensuales tanto de residuos sólidos como líquidos, para la prestación de servicios a terceros en donde se reciben, trasvasan y acumulan temporalmente residuos peligrosos en áreas que cumplen con las condiciones establecidas en las disposiciones aplicables para evitar su liberación, en tanto son enviados a instalaciones autorizadas en donde se procesan para su aprovechamiento, se les aplica un tratamiento o se dispone finalmente de ellos.
El Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por Buques de 1973, en su forma modificada por el correspondiente Protocolo de 1978 (MARPOL 73/78) es un convenio que busca eliminar la contaminación intencionada de sustancias dañinas para el medio marino, así como minimizar las descargas accidentales de dichas sustancias a través de reglas que están contenidas en siete Anexos, de los cuales México forma parte de los Anexos I, II y V, dirigidos respectivamente, al petróleo, productos químicos, tanques y contenedores, aguas residuales, basura, contaminación del aire y agua de lastre.
SIMARI a través de alianzas estratégicas cuenta con las autorizaciones necesarias para la prestación de estos servicios, participando de manera conjunta en la operación de Instalaciones Portuarias Receptoras en distintos puertos de la República Mexicana, como complemento a la capacidad instalada para el manejo integral de los residuos.
Todas las industrias de la transformación generan desechos. Estos, pueden ser tóxicos o peligrosos o bien, causar problemas de disposición por el gran volumen generado. Toda esta clase de desechos atentan contra la naturaleza y la salud. El objetivo de este avanzado concepto no sólo se enfoca a la protección de los ecosistemas, sino que pretende asegurar una calidad sustentable de vida igual o mejor que la actual.
Con estos procesos reducimos el impacto ambiental al optimizar la cantidad de energía utilizada en nuestra planta, alternando la generación de energía térmica y eléctrica para nuestras operaciones. Mediante la Formulación de Combustible Alterno tenemos la oportunidad de disponer con toda seguridad de los desechos de la sociedad a la vez que disminuimos la huella total de carbono en nuestras instalaciones. Y por medio del Co-Procesamiento, mediante la tecnologia de la Gasificación como productora de energía renovable garantizamos energía limpia para nuestras operaciones.
Sistemas Integrales en el Manejo de Residuos Industriales, S. de R.L. cuenta con un proceso que permite obtener combustibles alternos sólidos y líquidos para su aprovechamiento industrial.

Nuestra organización, cuenta con las Autorizaciones 09-I-46-16 para el Manejo en Sitio de Residuos Peligrosos, lo que nos permite realizar operaciones de reclasificación, desincorporación, acondicionamiento, cuantificación, drenado, trasvasado, acondicionamiento de equipo, acondicionamiento en tambores, supersacos o contenedores especiales, empaquetado, desensamblado, estibado y compactado de recipientes y equipos que contienen o contuvieron Residuos Peligrosos a excepción de los explosivos, radioactivos o aquellos expresamente generados por el Sector Hidrocarburos regulados por la Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos.
Lo anterior nos permite vigilar que el manejo de los Residuos Peligrosos se lleve a cabo dentro de un marco de calidad y seguridad que no pongan en riesgo la integridad del personal, las instalaciones del cliente, la infraestructura de SIMARI y el medio ambiente. Asegurándonos que todos los Residuos Peligrosos que se acondicionen para su transportación, cumplan los requisitos de la normatividad, esto es, que los recipientes utilizados sean los adecuados, se encuentren en buenas condiciones y se garantice que durante su traslado no van a sufrir algún daño o provocar algún incidente.
Dentro de las familias de Residuos Peligrosos autorizados para su acondicionamiento en Sitio se encuentran:
Los Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI), son aquellos que se generan durante las actividades asistenciales a la salud de humanos o animales en los centros de salud, laboratorios clínicos o de investigación, bioterios, centros de enseñanza e investigación, principalmente que por el contenido de sus componentes puedan representar un riesgo para la salud y el ambiente.
Estos residuos son regulados por la Norma Oficial Mexicana NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 e incluyen la sangre, cultivos y cepas de agentes biológico-infecciosos, patológicos, los residuos no anatómicos y los objetos punzocortantes.
El acondicionamiento de los R.P.B.I. en el origen consiste en controlar los riesgos para la salud y facilitar las operaciones de recolección, transporte, almacenamiento externo y tratamiento, sin perjudicar el normal desarrollo de las actividades al interior de las instalaciones del cliente.
El personal de SIMARI se encarga de verificar que se suministren los insumos tales como bolsas rojas y amarillas, contenedores de punzocortantes, carritos recolectores, realizar la recolección interna de los residuos, su correcto almacenamiento dentro de las instalaciones del cliente, así como la limpieza y desinfección de estas, la supervisión del adecuado transporte de los residuos y vigilar el buen estado de los contenedores.
Los clorofluorocarbonos (CFC’S) y los Hidroclorofluorocarbonos (HCFC’s) se desarrollaron en EE. UU. en el siglo 20, fueron utilizados como refrigerantes, en la fabricación de espumas de plástico y en la producción de refrigeradores y congeladores hasta principios de 1990, cuando se descubrió que estos gases clorados dañan la capa de ozono. Los CFC’s no son tóxicos, ni flamables y son muy estables, lo que los hizo ideales para su uso en aparatos para los hogares. Sin embargo, es su estabilidad la que crea problemas ambientales actualmente.
El daño generado por los CFC’s y los HCFC’s se debe a las malas prácticas ejecutadas por técnicos y profesionales quienes durante años e incluso actualmente liberan los gases refrigerantes a la atmósfera porque no saben qué hacer con ellos. Las malas prácticas se siguen implementando con los gases considerados de nueva generación como el R-410A, creados para sustituir a los CFC’s y a los HCFC’s, ya que no contiene cloro, sin embargo, tiene valores de Potencial de Calentamiento Global (PCG), lo que implica una influencia en el efecto invernadero.
Hay que tomar en cuenta que sin importar cuál sea el tipo de gas refrigerante que se utilice, se debe evitar hacer uso negligente de éste al dejarlo escapar a la atmósfera, ya que esta capa de gas acumula cada día múltiples partículas de contaminantes las cuales dificultan que parte de la radiación solar recibida por la Tierra sea reemitida al espacio, por lo que permanece en la atmósfera generando un sobrecalentamiento del planeta.
SIMARI ha desarrollado el manejo en sitio de gases refrigerantes provenientes de equipos de refrigeración y aires acondicionados. La mejor opción para un refrigerante contaminado o mezclado es destruirlo mediante la incineración.
La diversidad y la antigüedad de los materiales que se encuentran presentes en los residuos eléctricos y/o electrónicos y las diferentes opciones de recolección, hacen que sea difícil contar con una composición detallada de los materiales de manera general para todo el universo de dichos residuos.
Estos residuos cubren un amplio espectro de productos que incorporan tanto sustancias valiosas (por ejemplo, metales no preciosos: hierro, acero, cobre, aluminio, etc; metales preciosos: oro, plata, paladio, platino, etc., de plástico) como sustancias peligrosas (por ejemplo vidrio con plomo, mercurio, cadmio, baterías, retardantes de flama, los clorofluorocarbonos y otros refrigerantes con un alto potencial de impacto ambiental), tienen el potencial de generar impactos ambientales negativos significativos si reciben un manejo inadecuado.
Los residuos peligrosos eléctricos y/o electrónicos requieren una especializada recolección, transportación, tratamiento y disposición final para evitar la emisión de sustancias nocivas y recuperar de manera eficiente las materias primas valiosas.
SIMARI ha desarrollado una serie de pasos para manejar estos residuos de manera ambientalmente segura enviando dichos residuos eléctricos y/o electrónicos hacia diversos y distintos procesos de tratamiento que permiten lograr las soluciones más sostenibles para el reciclaje de materiales deseables.
SIMARI tiene amplia experiencia en el manejo de los BPC’s o Askareles, así como en el tratamiento de todos aquellos compuestos clorados y organohalogenados, tanto en su manejo y transporte, como en el método de destrucción por incineración de hasta 47,500 ppm, es decir, hasta un contenido no superior al 4.75 % en cloro y obteniendo una eficiencia de destrucción y remoción de 99.9999% manteniendo los niveles permitidos para la emisión de partículas y contaminantes orgánicos establecidos en la NOM-133-SEMARNAT-2015.
Por sus características térmicas, dieléctricas, de no-inflamabilidad, su principal utilización fue como líquido aislante en transformadores, capacitores y equipos para transferencia de calor; sin embargo, su capacidad de resistencia al fuego hizo que su uso se extendiera más allá de su propósito inicial. Abarcando aplicaciones tales como fluidos hidráulicos, pigmentos para pinturas, tintas para impresión, balastras, ceras de piso, plastificadores en resinas y hules.
En el mercado existen varios tipos de lámparas que contienen mercurio: lámparas fluorescentes, lámparas de vapor de mercurio a alta presión, de descarga de Alta Intensidad, lámparas de luz de mezcla, halogenuros metálicos y lámparas de sodio a alta presión. Todas las lámparas fluorescentes contienen mercurio elemental, y su contenido aproximado en un tubo de 120 cm es de 15 a 25 mg.
Los residuos de lámparas fluorescentes son considerados como peligrosos por sus características, ya que cuando los tubos de lámparas fluorescentes se rompen, liberan de su interior vapores de mercurio mezclado con argón, altamente tóxicos que afectan peligrosamente a la salud humana y al ambiente; con la posibilidad de contaminación de los cuerpos de agua, superficial y subterránea (infiltración de lixiviados), del suelo, aire y seres vivos. Los elementos más frecuentes de contaminación de suelos provocados por la mala disposición final de los residuos de lámparas fluorescentes, son los metales como el mercurio, zinc, níquel, cadmio, plomo y manganeso. El peligro potencial, ha causado que las instituciones ambientales pongan atención al manejo adecuado de estos residuos.
SIMARI, cuenta con el equipo denominado The Bulb Eater® Lamp Crusher, el cual cuenta con un sistema de trituración compacto montado directamente sobre los tambores metálicos. Su funcionamiento se basa en succionar la lámpara, a causa de la presión generada por una bomba de vacío, y al mismo tiempo fracturar con el conjunto rotatorio de cadenas. Dispone de una cámara de filtración de mercurio con uso de carbón activado, el cual captura y neutraliza los vapores de mercurio generados durante el proceso de trituración.
Tritura las lámparas de cualquier longitud y forma, convirtiéndolas en vidrio 100 % reciclable, capturando el 99.99 % de los vapores generados, tiene una capacidad de destrucción de 1,350 lámparas de 1.22 m de longitud y cuenta con un panel de control el cual proporciona al operador del equipo el monitoreo continuo de 7 aspectos del funcionamiento del mismo, para una mayor seguridad en la operación.
El manejo de sustancias químicas, consideradas como Residuos Peligrosos, debe apegarse a los criterios definidos para los Residuos Peligrosos químicos establecidos en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) y la Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005, que establece las características, el procedimiento de identificación, clasificación y los listados de los Residuos Peligrosos.
El éxito en el manejo de residuos peligrosos químicos requiere del concurso de los distintos niveles de dirección y operación, así́ como de toda la estructura organizacional de SIMARI.
De acuerdo con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), los residuos peligrosos son “aquellos que posean alguna de las características de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad, o que contengan agentes infecciosos que les confieran peligrosidad, así como envases, recipientes, embalajes y suelos que hayan sido contaminados cuando se transfieran a otro sitio”. Para su manejo, los residuos peligrosos generalmente se dividen en tres grandes grupos: químicos, biológicos y radioactivos.
Los residuos peligrosos químicos incluyen una amplia gama de materiales como productos químicos comerciales que son desechados, los residuos de proceso y las aguas residuales. Algunas sustancias químicas y mezclas de éstas son consideradas como residuos peligrosos si presentan al menos una de las características, bajo las condiciones señaladas en los numerales 7.2 a 7.7 de la Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005.
Estas características definen los criterios que hacen que un residuo sea considerado peligroso, sin olvidar que hay sustancias o residuos químicos que puede implicar riesgos a la salud y al ambiente, aunque que no se establezcan en las reglas y normas. Esto se evalúa constantemente en las actividades de manejo en sitio antes de recolectar y acondicionar un Residuo para su traslado a las instalaciones de tratamiento, ya sean propias o de terceros.