La contaminación es el resultado del desfase en la relación consumo de energía y explotación de mano de obra y materias primas, bajo un esquema de despilfarro y desperdicio.
Es la forma en que se expresa LA INEFICIENCIA DE LOS ESQUEMAS DE PRODUCCION, en los que no se toma en cuenta el valor del sustento natural y los mecanismos de ahorro indispensables para la subsistencia de este proceso.
Así, uno de los más graves problemas es lo que sobra, es decir: LOS RESIDUOS, que son reflejo de la ineficiencia del sistema productivo.
Indudablemente que a partir de la publicación de la LGEEPA, de su reglamento de residuos peligrosos y de una serie de instrumentos regulatorios que ahora operan como NOM en la materia, todo ello a partir del año de 1988, se ha dado un crecimiento paulatino en el establecimiento de infraestructura para el control de los residuos peligrosos.
Al respecto es importante mencionar que a partir de 1995, se ha registrado un inusitado crecimiento en este sector, ejemplificado por una inversión cercana a los 160 millones de dólares, lo que ha permitido que el control de los residuos peligrosos se haya incrementado en los últimos 2.5 años, del 12% al 26%.
Finalmente, es justo mencionar que a pesar de los importantes logros realizados, la infraestructura es todavía incipiente, requiriendose promover su crecimiento y desarrollo.
Los residuos considerados como peligrosos, son generados principalmente por la industria a través de una serie de procesos orientados a la obtención de productos con valores de mercado positivos, los cuales básicamente separan y transforman la materia prima que utilizan . Durante los procesos industriales se presentan salidas intermedias en forma de residuos, que tienen características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas inflamables o biológico infecciosas (CRETIB), que nuestra normatividad clasifica como residuos peligrosos.
La naturaleza de estos residuos, depende del tipo de industria que los genera; incluso dos empresas que fabriquen el mismo producto pueden generar residuos diferentes, tanto cualitativa como cuantitativamente, dependiendo del proceso que utilicen. Su gran diversidad y heterogeneidad dificulta el establecimiento de criterios para su manejo.

Se estima que la generación total de residuos peligrosos de origen industrial en México asciende a un volumen aproximado de 10 millones y medio de toneladas anuales, lo que no incluye los jales mineros, residuos que también pueden ser peligrosos y que se producen en grandes cantidades.

Los estados que rebasan el millon de toneladas anuales de residuos peligrosos provenientes de la industria manufacturera son los que se muestran a continuación, que en forma integrada representan el 42% del total generado en el país.